FSH (hormona folículoestimulante)

La FSH favorece en el hombre el inicio y las primeras fases de la espermatogénesis, pero por sí sola no constituye una prueba fiable de fertilidad. En las mujeres, la interpretación depende además en gran medida de la fase del ciclo y del método de medición utilizado.

Auch bekannt als: FSH, Follikelstimulierendes Hormon

conocimiento La Biblia del culturismo

Qué indica la FSH en el hombre

La FSH, la hormona folículoestimulante, actúa en el hombre como señal para los procesos que tienen lugar en las células de Sertoli de los testículos. La espermatogénesis, es decir, la formación y maduración de las células germinales, se ve favorecida por esta señal, sobre todo en su inicio y en las primeras etapas. Así lo describe una visión general narrativa y biológica que aúna hallazgos en humanos, animales y a nivel celular.

Por lo tanto, la relevancia biológica no equivale a un diagnóstico individual de fertilidad. El estudio no analiza la precisión diagnóstica de un único valor de FSH sérica para la fertilidad a largo plazo.

Qué papel desempeña la FSH en la espermatogénesis

La señalización de la FSH influye en varios procesos de la célula de Sertoli. En este resumen se analizan el receptor de la FSH, el número y la diferenciación de las células de Sertoli, así como los procesos relacionados con los espermatogonios, la meiosis y la supervivencia de las células germinales. Estos hallazgos explican, por tanto, por qué la FSH es importante, desde un punto de vista biológico, en las primeras etapas de la espermatogénesis. Sin embargo, no demuestran que una activación a corto plazo de la señal de la FSH o un valor único de FSH sérica permita predecir el resultado posterior de la fertilidad individual.

Cómo interpretar los comentarios recibidos

Un estudio clínico-biológico en seres humanos describe la inhibina B, una hormona que interviene en la retroalimentación, como regulador negativo de la secreción de FSH. En hombres adultos, se ha observado que la inhibina B presenta una relación inversa con la FSH y una relación positiva con el volumen testicular y el recuento de espermatozoides. Se trata de correlaciones y no de una cadena causal individual completa.

En esta revisión se describió que la combinación de FSH e inhibina B era más sensible y específica para la espermatogénesis que cualquiera de los marcadores por separado. Al mismo tiempo, la inhibina B no predijo de forma fiable la presencia de espermatozoides en la muestra de biopsia obtenida en hombres sometidos a extracción testicular de espermatozoides (TESE), es decir, una obtención quirúrgica de espermatozoides a partir del tejido testicular. Asimismo, se han descrito valores normales de inhibina B incluso en el síndrome de células de Sertoli exclusivas, un hallazgo caracterizado por la ausencia de células germinales detectables en las zonas examinadas. Esto limita la relevancia de ambos marcadores a nivel individual.

Lo que no puede revelar un único valor de FSH

Un único valor sérico no permite evaluar directamente la fertilidad a largo plazo. La revisión mecánica señala esta laguna diagnóstica, y la revisión clínico-biológica describe el valor informativo de cada marcador como limitado.

Por lo tanto, un nivel elevado de FSH no debe interpretarse como prueba de un daño irreversible en el epitelio germinal —es decir, la capa celular responsable de la formación de espermatozoides en los testículos— ni como indicio seguro de infertilidad. Del mismo modo, no hay pruebas que demuestren que, en el ser humano, la FSH sea, en principio, un mejor marcador de fertilidad que la testosterona. El ensayo controlado comparativo entre el gel de enclomifeno y el de testosterona analizó los efectos del tratamiento, pero no estableció una clasificación diagnóstica de los marcadores séricos.

Por qué los rangos de referencia dependen del contexto

Del resumen clínico-biológico no se puede deducir con certeza un rango de valores de FSH válido de forma general para los hombres. El limitado valor informativo de cada marcador por sí solo desaconseja evaluar un resultado basándose únicamente en un único valor límite.

En las mujeres, la FSH depende claramente del ciclo menstrual. Un estudio prospectivo con mediciones diarias en 20 mujeres sanas de entre 20 y 36 años, con ciclos normales y sin anticonceptivos orales, reveló diferencias entre las fases del ciclo, entre distintos ciclos de una misma mujer y entre diferentes mujeres. El estudio estableció valores de referencia específicos para cada fase del ciclo para el sistema de medición Abbott ARCHITECT. Por lo tanto, estos valores no deben interpretarse como un rango independiente del momento del ciclo ni del laboratorio para todas las mujeres.

Lo que modifican los AAS y la testosterona exógena

Una revisión sistemática y un metaanálisis con 32 estudios y 9.371 personas, entre ellas 2.671 usuarios de esteroides anabolizantes androgénicos (SAA), evaluaron a hombres adultos con exposición suprafisiológica a los SAA. En comparación con los sujetos de control no expuestos, los niveles de FSH y de la hormona luteinizante (LH) eran más bajos. Asimismo, la motilidad espermática y el tamaño de los testículos eran menores, mientras que la concentración espermática era similar.

Los estudios individuales fueron en su mayoría observacionales y se vieron limitados por exposiciones heterogéneas, polifarmacia, la frecuente falta de datos sobre la dosis y un control limitado de los factores de confusión. Por lo tanto, los resultados describen diferencias entre grupos, pero no una causalidad individual ni una reversibilidad segura tras la interrupción del tratamiento.

La guía de la Asociación Americana de Urología y la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (AUA/ASRM) desaconseja el uso de testosterona exógena en caso de deseo de tener hijos, ya sea en el presente o en el futuro. La retroalimentación negativa puede inhibir la secreción de gonadotropinas —es decir, de FSH y LH— y, por consiguiente, la espermatogénesis, llegando incluso a provocar oligospermia —es decir, un número muy reducido de espermatozoides en la eyaculación— o azoospermia —es decir, ausencia de espermatozoides detectables en la eyaculación—. La recuperación tras la interrupción del tratamiento puede tardar meses, y en raras ocasiones incluso años; de ello no se puede deducir un pronóstico de recuperación individual.

Por qué no basta con tener un nivel más alto de testosterona

En dos ensayos paralelos, aleatorizados, doble ciego, multicéntricos y de fase III, se evaluó a hombres con sobrepeso, de entre 18 y 60 años, que presentaban hipogonadismo secundario, es decir, un trastorno de la regulación hormonal de las gónadas, con niveles matutinos de testosterona bajos o en el límite inferior de lo normal y niveles de LH bajos o normales, durante 16 semanas. Se administró diariamente por vía oral enclomifeno, un modulador selectivo de los receptores de estrógeno (SERM). Con el enclomifeno, los niveles de FSH y LH aumentaron, y la concentración de espermatozoides se mantuvo dentro de los límites normales. Con el gel de testosterona, los niveles de FSH y LH disminuyeron, y la espermatogénesis se redujo significativamente. La testosterona total aumentó en todos los grupos.

El estudio no incluía como criterios de valoración el embarazo ni los nacimientos vivos. Por lo tanto, sus resultados sobre el enclomifeno no pueden interpretarse como prueba de una mejora clínica de la fertilidad a largo plazo, ni pueden extrapolarse a ningún otro fármaco del mismo grupo ni a deportistas sanos que practiquen deportes de fuerza.

Conclusiones que se pueden extraer sobre el entrenamiento de fuerza y el deseo de tener hijos

En la práctica, hay que diferenciar entre los niveles de andrógenos, la espermatogénesis y la fertilidad clínica:

  • La FSH como marcador de contexto: La FSH y la inhibina B, combinadas, pueden ayudar a clasificar mejor la espermatogénesis que un único marcador. Sin embargo, esta combinación tampoco ofrece un pronóstico individual fiable.
  • Testosterona exógena: En caso de deseo de tener hijos, ya sea en la actualidad o en el futuro, no se debe deducir que la producción de espermatozoides se mantiene solo por el hecho de que los niveles de testosterona estén aumentando. La guía desaconseja el uso de testosterona exógena en esta situación, y la comparación controlada mostró una supresión de la FSH y la LH con el gel de testosterona, a pesar del aumento de los niveles de testosterona.
  • Exposición a AAS: Los niveles bajos de FSH y LH durante una exposición suprafisiológica pueden ir acompañados de una menor motilidad espermática y un tamaño testicular más pequeño. Sin embargo, el metaanálisis no ofrece un pronóstico fiable sobre la dosis individual ni sobre la reversibilidad.
  • Enclomifeno: Los resultados de este estudio controlado corresponden a un estudio breve realizado en una población específica con hipogonadismo. No constituyen una recomendación general para todos los preparados de SERM ni una prueba de que mejoren el resultado del embarazo.

¿Qué límites de la evidencia persisten?

En el caso de los deportistas de fuerza, se echa en falta un estudio prospectivo en el que se documenten la dosis de AAS, la vía de administración y la duración de la exposición, así como mediciones seriadas de la FSH y del volumen testicular, espermiogramas repetidos —es decir, análisis estandarizados del líquido seminal— y criterios de valoración clínicos de la fertilidad. El metaanálisis disponible no resulta suficiente para ello debido a la heterogeneidad de sus datos y a que estos son, en su mayoría, de carácter observacional.

El ensayo controlado comparativo entre el gel de enclomifeno y el de testosterona también duró 16 semanas y no se registraron embarazos ni nacimientos vivos. No se dispone de datos fiables sobre la evolución de la FSH en función de la edad en deportistas de fuerza ni sobre el valor pronóstico de las mediciones repetidas estandarizadas. Por lo tanto, un único valor elevado de FSH no demuestra ni un daño irreversible en el epitelio germinal ni una infertilidad segura.

Fuentes

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  6. Stricker R et al. Establishment of detailed reference values for luteinizing hormone, follicle stimulating hormone, estradiol, and progesterone during different phases of the menstrual cycle on the Abbott ARCHITECT analyzer. Clin Chem Lab Med. 2006. PubMed

Este artículo se ha elaborado utilizando sistemas de inteligencia artificial. Más información al respecto